Vidas que se fueron

Angeles Rubio-ArgÜelles

Eran otros tiempos. Eran tiempos para construir el Real Observatorio de Marina de San Fernando (Cádiz) o medir la longitud del meridiano terrestre en la expedición de Jorge Juan y Ulloa. Eran tiempos para levantar teatros cubiertos, como el Coliseo Nuevo en Ciudad de México, arrasado por las llamas en 1931, o el Principal de Puebla, que constituye el más antiguo todavía vivo en todo el continente americano. Eran tiempos de botánicos como Celestino Mutis. Eran tiempos para intuir la contemporaneidad y crear el Monte Pío, que tan beneficioso fue para los cosecheros de Málaga.
Eran tiempos para expandir las fronteras del imperio hasta Alaska, más allá del paralelo 60º: pongamos que hablo de Bruno de Heceta o Juan Francisco de la Bodega y Quadra. Eran tiempos de jugar al revesino, merendar con chocolate o celebrar tertulias para mayor loa del monarca Carlos III, que, bueno, quizá no fue perfecto, pero los hemos tenido peores. Eran tiempos de héroes desconocidos para la sociedad española actual, como Blas de Lezo o Bernardo de Gálvez. Eran tiempos de imprentas y universidades donde no se ponía el sol. Eran tiempos para fundar ciudades como Los Ángeles o San Francisco. Eran tiempos de virreyes ilustrados. Sí, desde luego que sí: esos del XVIII eran otros tiempos.
Pues bien, tal ambiente de nobleza, cultura y heroísmo es lo que recoge Ángeles
Rubio-Argüelles en su novela Vidas que fueron, inicialmente publicada en Málaga en 1957,
engarzada la trama por la historia de amor entre la joven Rosa de Chaves y el teniente
Francisco Morales y Pérez-Mérida. Todo ello con especial mención a la enorme gesta de
Bernardo de Gálvez, Gobernador de la Luisiana a la sazón, en la batalla de Panzacola, que tan decisiva fue para la independencia de los Estados Unidos de América.

PVP tapa blanda: 20 euros

Opciones de compra tapa blanda:
LIBRERÍA PROTEO
LIBRERÍA AGAPEA